El odio como tema literario
miércoles, 9 de mayo de 2012
Una adolescente ojerosa y desgreñada, leyendo su poema favorito de Rimbaud, creyendo que las tragedias, griegas y no, son las líneas que escribe con su andar errático, sudado de odios insuperables, fétido a alcohol barato. En un andar idiota, rídiculo golpea arabescos en las calles, orinadas, negras. Las escribe, las reescribe con los puños cerrados. Con el cuerpo trizado, escrito, rescrito, palimpsestado.
Cansada de leer. Letras que no abandonan, más cortantes que una lengua. Camina rápido, no mira a nadie. Se avergüenza. El reflejo que le devuelve la vitrina pobre de una farmacia de estación central es un cliché trasnochado (en cama ajena, ultra).
Dadá, simple y llanamente. Sus pasos, su vida enferma, el vórtice en sus venas. Sus noches tristes, sus cigarrillos fuertes. Nada más que un torbellino dadá.
Un mal personaje literario, regurgitando ad infinitum un odio descolorido, unas lágrimas eyaculadas hasta en el goce más profundo. Agua turbia.
Toma, calla. Lee, folla. Camina.
Las ojeras crecen, la carne se triza un poco más. Los pasos se hacen más vertiginosos pero una mueca desgarra su faz.
Nunca dejaré del todo de ser una adolescente. Ni de leer arabescos en calles que hieden a orin.
viernes, 2 de marzo de 2012
Esa imposibilidad altisonante retumba entre las delgadas paredes de esa caverna, la única que te aprisiona. Y vas al mar, al desierto, a la montaña. Pero no puedes salir jamás.
La luz se cuela con benevolencia senil en sus pliegues, como la voz de un amigo, como el abrazo de un desconocido. Evanescente como la promesa que hiciste ayer y se quedó tan solo dando vueltas entre esa prisión ósea y tu frente.
Apropiarse la luz, alumbrar el camino de salida. ¿Romper la jaula o comprarle más pajaritos?. Das vueltas, das vueltas y no te has movido un solo paso. ¿Qué hacer?. Fuiste tan joven, tan vieja, poblaste de peces muertos tu cabeza. Un día le crecieron alas. Un día salieron.
Se cerró la jaula. Sus barrotes se unieron en una gélida cueva que ahora te estruja, te roba el sueño, te atraganta y extiende su hierro helado por las venas… tal vez algún pez alado acompañe su andar. Tal vez.
La luz se cuela con benevolencia senil en sus pliegues, como la voz de un amigo, como el abrazo de un desconocido. Evanescente como la promesa que hiciste ayer y se quedó tan solo dando vueltas entre esa prisión ósea y tu frente.
Apropiarse la luz, alumbrar el camino de salida. ¿Romper la jaula o comprarle más pajaritos?. Das vueltas, das vueltas y no te has movido un solo paso. ¿Qué hacer?. Fuiste tan joven, tan vieja, poblaste de peces muertos tu cabeza. Un día le crecieron alas. Un día salieron.
Se cerró la jaula. Sus barrotes se unieron en una gélida cueva que ahora te estruja, te roba el sueño, te atraganta y extiende su hierro helado por las venas… tal vez algún pez alado acompañe su andar. Tal vez.
weird
martes, 7 de febrero de 2012
Escribir
domingo, 18 de diciembre de 2011
Devorar insaciablemente muslos de mujer que encierran el vórtice de la nada. Nada que es todo. Nada que es nada.
Vida
Vida
reflejo
miércoles, 14 de diciembre de 2011
Son manos huesudas dentro de otras manos que encierran un abismo. Te tocan, se desperdigan en tu piel-palimsesto.
Te escriben con letras coloreadas, tornasoles, pero tu sabes que existe acantilado entre esos huesos que hermosean tus fragmentos.
¿Què hacer cuando los fragmentos se van corriente abajo, en un rio de espejos rotos, en un cauce de magma y sangre, de fotos melladas por el orin y la noche?
Los fragmentos se van. Y las manos abismales que contenían las huesudas nunca contuvieron algo.
No eran màs que tus huesos brillantes bajo un sol de vidrio.
Tus huesos surcando el desierto helado de tu propio vacío.
Te escriben con letras coloreadas, tornasoles, pero tu sabes que existe acantilado entre esos huesos que hermosean tus fragmentos.
¿Què hacer cuando los fragmentos se van corriente abajo, en un rio de espejos rotos, en un cauce de magma y sangre, de fotos melladas por el orin y la noche?
Los fragmentos se van. Y las manos abismales que contenían las huesudas nunca contuvieron algo.
No eran màs que tus huesos brillantes bajo un sol de vidrio.
Tus huesos surcando el desierto helado de tu propio vacío.
:)
domingo, 31 de julio de 2011

El cuerpo no me alcanza para contener lo que siento. Las palabras tampoco,y no se si mis abrazos dan cuenta en verdad de lo que bulle dentro de mi.
A la playa, al norte, al sur. Con angustia, con miedo. Con sonrisas,y con paseos de la mano. Con noches y días.
Cuando estés triste o enojado. Cuando tenga susto o inseguridad.
En todo, con todo quiero estar contigo.
:)
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